Nota de prensa

El regalo de amor en Navidad

Es el amor y el sacrificio detrás del regalo lo que lo hace verdaderamente significativo

Algún tiempo después del nacimiento del niño Cristo en ese primer día de Navidad, el bebé y sus padres fueron visitados por sabios del este. Llegaron a honrar la ocasión sagrada con regalos amorosos de incienso, oro y mirra. Su amable ofrecimiento dio lugar a una tradición que ahora parece inseparable de la temporada navideña: dar regalos a los que amamos.

Las historias sobre los regalos de amor se asociaron más tarde con San Nicolás y otros, cuyas donaciones caritativas se volvieron legendarias y sirvieron para reforzar la importancia de compartir con quienes nos rodean. En tales donaciones, no es solo el regalo lo que es valioso; es el amor detrás de esto. ¡La distancia que recorrieron los Reyes Magos y su amor por el Rey recién nacido fueron parte del regalo! De hecho, el verdadero espíritu de las fiestas es el espíritu de amor y sacrificio por los demás.

 

Un joven ama la Navidad no por lo que recibe, sino por el deleite que encuentra al dar regalos especiales a las personas que ama. Planea sus regalos durante meses, decidiendo el regalo adecuado para cada persona en su lista. No puede darse el lujo de comprar nada costoso o elaborado, pero puede darse el lujo de dar su corazón, pensar en lo que alegraría a aquel cuyo nombre está cuidadosamente escrito en la etiqueta colocada en cada regalo. A veces, cuando piensa que eso significaría más, el joven da regalos de su propio tiempo y esfuerzo, como la promesa de lustrar zapatos, lavar un automóvil o hacer algún otro servicio personal. No es sorprendente que estos sean los regalos que tanto él como el destinatario generalmente aprecian más y recuerdan por más tiempo.

Esta es una lección que aprendemos nuevamente cada Navidad: que es el amor y el sacrificio detrás del regalo lo que lo hace verdaderamente significativo. A menudo, los regalos más valiosos son dados por los necesitados. Eso es parte de la magia de la Navidad: no tienes que ser rico para dar regalos que provienen de una riqueza de amor.

Se dice que no todos podemos hacer grandes cosas, pero podemos hacer pequeñas cosas con gran amor. El verdadero espíritu de la Navidad brilla cuando incluso los pequeños regalos se dan con gran amor.

Fuente: Música y Palabras de Inspiración (Music and the Spoken Word)

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