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La foto de la mujer afgana que conmueve al mundo

En este país, con una de las tasas de alfabetización más bajas del mundo, la joven quiere estudiar medicina. “No quiero quedarme atrás”, afirma.

Este es un resumen de un articulo de la agencia EFE publicada en abril del 2018 que transmite un mensaje de determinación y valentia:

En Kabul  un país en el que las mujeres solo llegan a los titulares periodísticos por la violencia extrema que sufren, la imagen de una madre sentada en el suelo con un niño en el regazo mientras hace la prueba de ingreso a la universidad causó asombro en Afganistán, que quedó conmovido por la historia que hay detrás de esa imagen.

 
Jahantab Ahmadi tiene 25 años y es madre de tres niños. Creció en Ushto, una aldea de la provincia central de Daikundi en el seno de una familia muy pobre, donde cursó los estudios hasta que a los 18 años finalizó noveno grado, etapa que termina normalmente a los 14 o 15 años. Entonces, se casó con un agricultor analfabeto y un año después ya tenía su primer hijo.

Contra todo pronóstico y con no pocas dificultades siguió estudiando. Todos los días caminaba dos horas hasta la escuela y en 2013 terminó la secundaria. "Siempre pensé en ir a la universidad, pero los problemas me perseguían", contó.

Finalmente este mes pudo cumplir su sueño. Hace dos semanas, tras dos horas de caminata y diez de colectivo desde su aldea, llegó a Nili, la capital provincial de Daikundi, con el tercero de sus hijos, de tres meses, en brazos, para hacer la prueba de ingreso universitario.

Pero durante el examen, el bebé empezó a llorar por un dolor en el oído. Ella se levantó del escritorio, se sentó en el suelo para tratar de consolar al niño y mientras tanto continuó realizando la prueba con una mano.

La poderosa imagen fue fotografiada por un profesor que vigilaba el examen, la compartió en las redes sociales y se volvió viral generando una cascada de reacciones.

“Mis amigos en el pueblo me dijeron: ‘Te han fotografiado’. Yo les dije: ‘¿Cómo pude no darme cuenta de que me estaban fotografiando?’ Y ellos me respondieron: ‘Estabas concentrada en tu examen’”, recuerda con timidez.


Jahantab y su familia fueron invitados por la activista de los derechos de las mujeres Zahra Yagana a Kabul. La Asociación Juvenil Afgana, una ONG con sede en Reino Unido, juntó 11.000 libras para apoyarla y el segundo vicepresidente del país, Sarwar Danish, le prometió en una reunión pagar durante cuatro años el alquiler de una casa en Kabul.

En nuestra Iglesia, nuestras mujeres no son asombrosas porque hayan podido evitar las dificultades de la vida; al contrario; lo son por la forma en que han afrontado las pruebas. A pesar de los desafíos y las pruebas que la vida ofrece, ya sea por estar casadas o por no estarlo, por las decisiones de los hijos, por tener mala salud, por falta de oportunidades y muchos otros problemas, ellas permanecen admirablemente fuertes, inalterables y fieles a la fe. En toda la Iglesia, constantemente nuestras hermanas “socorren a los débiles, levantan las manos caídas y fortalecen las rodillas debilitadas."

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